Hematofagia - Capítulo 1

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A veces todo sucede porque sí. No podemos controlar todas nuestras acciones; ni mucho menos, las de los demás. Vivimos en un universo complejo y desconocido. De lo poco que sabemos con seguridad: es que una determinada acción, una decisión que tomemos en algún momento de nuestras vidas; puede ocasionar una serie de eventos de los cuales, muchas veces, no tenemos, ni tendremos, el absoluto control.

Esta es la historia de “Hematofagia” y en su primer capítulo conocerán a uno de los personajes principales. Éste tiene la particularidad de que en algún momento perdió el control de su vida; pero, ahora, el universo le dará una segunda y extraña oportunidad.

Así que hoy, descansa por un momento, busca un sitio cómodo y relájate, mira la pantalla e ingresa a Tiendita Alienígena.


Hematofagia, Capítulo 1


Todo sucede en un bosque, durante una noche oscura y tormentosa.

Todo inicia con una mujer sin vida, inerte, en ese bosque.

Sin embargo, este no es un bosque cualquiera.

Una punzada en el corazón, una chispa de vida, y ella revive. Mas no quiere despertar, soñar, sentir, ni recordar. Siente soledad, soledad suprema, y a decir verdad, realmente lo está. Desconoce quién es y poco le importa. Quisiera regresar a su estado anterior, inanimado y sin pensamientos. Cada latido es el augurio de un molesto dolor en el pecho. Ella no quiere despertar, no sabe exactamente por qué; pero por la razón que sea, presiente que sufrirá; así que prefiere seguir en esa sorpresiva pesadilla y esperar a que termine. En algún momento cesarán los latidos y será otra vez su fin.

Aun así, abre los ojos.

¡Está bajo tierra!

No recuerda quién es.

Un sentimiento llega a la mente de aquella mujer. Se trata del odio y menosprecio de alguien. No sabe de quién; pero sea quien fuere, se trata de persona, ¡un monstruo!, con la sangre tan fría, tan helada, que fue capaz de enterrar vivo a otro semejante.

A veces, quizás con tal frecuencia más de lo imaginable, los seres humanos son monstruos capaces de cometer las peores atrocidades. Tan sólo medita por un momento, sí, tú… medítalo: en alguna parte del mundo, tal vez en tu ciudad, inclusive cerca adonde vives, un vecino, quizás una persona en la que confías esté ahora mismo cometiendo una atrocidad contra otro ser humano. Tú sabes que es cierto: cada segundo que pasa, en alguna parte se comete un crimen. Los seres humanos, a veces, muchas veces, suelen ser crueles y diabólicos. En alguna parte del mundo una persona es descuartizada con un cuchillo o serrucho. Nosotros pasamos fácilmente del amor al odio. Por ejemplo, novios o esposos que, una vez, se juraron amor eterno, tiempo después se odian tanto que le desean al otro el peor de los males. Somos crueles, despiadados y en cualquier momento puedes ser traicionado por aquel amigo o amiga del quien tanto confías. ¿Tienes enemigos? ¡Ten cuidado! ¿No tienes enemigos? ¡Despierta ya de tu sueño! Hoy ten más cuidado que nunca. Tal vez, si prestas atención, tengas mejor suerte que aquella mujer que hoy está ahí en ese bosque, sola, enterrada.

Ella hace un esfuerzo por recordar… nada, no tiene idea del porqué alguien pudo haberla enterrado viva.

Se le dificulta respirar, se asfixia. Sus pulmones se expanden y contraen; al inicio, arrítmicamente; luego, con tal vigor que el dolor se vuelve insoportable. No puede gritar. Su boca se encuentra atestada de tierra mojada. Ella quiere que todo termine ya.

Ahora puede mover los dedos de las manos. Son movimientos insignificantes, aunque reveladores de que aún sigue con vida. Su cuerpo está húmedo y frío. ¡Aún no termina la pesadilla! Se estremece cuando una corriente eléctrica circula a lo largo de la espina dorsal hasta la cabeza y se esparce hasta estallar por las manos y pies. Arquea la espalda bruscamente y levanta los brazos al frente.

Logra sacar las manos a la superficie. El suelo está encharcado y revuelto de hojas y maleza. Poco a poco, con mucho esfuerzo, logra salir. Apenas tiene la oportunidad, escupe una bocanada de tierra. Le arden los pulmones al respirar y se le dificulta incorporarse. Después de varios intentos logra erguirse. Sus piernas apenas pueden balancear el peso del cuerpo revivido. Vive y ahora no recuerda por qué quería morir hace unos instantes. Su piel desnuda y sucia es lavada por la lluvia. La luz de un relámpago activa su visión, las pupilas se contraen y su retina retiene por un breve instante unas imágenes retorcidas. No le asustan, mas bien le parecen inquietantes. Otro relámpago la encandelilla y se da cuenta de que está en un bosque durante una noche tormentosa y sí… está sola.

Esta historia continuará…

Tiendita Alienígena






Todos los derechos reservados © Diego Darío López Mera

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